Fundamenos de la misión del mapuche koyaktu
El Mapuche Koyaktu define que su misión será:
- La No asimilación de nuestra cultura en Chile.
- El Desarrrollo y oficialización de nuestro Idioma Mapuche.
- El Reconocimiento constitucional en Chile, como Pueblo.
- La Ratificación del Convenio 169 de la OIT. Sobre pueblos indígenas y tribales en Países Independientes.
- La ampliación de las tierras como base de nuestra Cultura.
- Oficialización de nuestra Religión Mapuche.
Fundamentos
Esto quiere decir, que reconocemos que estamos en peligro. En peligro de asimilarnos con la cultura mayoritaria, en peligro de extinguirnos (desaparecer).
¿Qué hace una persona, cuándo está en peligro?, básicamente tiene dos posibilidades:
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La no asimilación de nuestra cultura en Chile.
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No reconocer que está en peligro, olvidarse y dejar que pase el tiempo.
Claramente esta opción es la que gran cantidad de nuestros miembros (hermanos y hermanas), hoy viven. Dado que tuvieron que ingresar a la sociedad mayoritaria por distintas circunstancias. Pero una vez estando dentro de ella, al no marcar la diferencia, simplemente se dejan llevar y el tiempo no perdona. Algunos tienen la lejana esperanza de que algún día volverán a retormar su cultura. Otros mantienen conexión indirecta con las familias, con su cultura. Pero el peligro está ahí, lo demás es cosa de tiempo.No quiero decir con esto que ingresar a la sociedad mayoritaria sea un peligro para las personas. Si no que culturalmente se tiene el riesgo latente de pérdida. Y por lo tanto, la integración genera cambio de hábitos, cambio de idioma, cambio de valores, otras veces cuestionamiento del ser mapuche. Para algunos quizás sea mejor no ser mapuche, no hablar el idioma, no prácticar la religión. Pero naturalmente esa integración forzada nos genera un vacio en nuestras vidas que, la mayoría de la veces, tratamos de aplacar con elementos persuasivos pero dañinos, como el alcohol u otros, como el exceso de comidas, cigarrillos, pinturas de pelo (caso de la mujer) o la moda en los jóvenes, etc.
Las estadísticas nos demuestran claramente lo que está pasando con nuestra cultura y nuestra gente.
Las cifras de hace 10 años (1992), nos indicaron que 992.000 personas se declararon mapuche, mayores de 14 años, hombres y mujeres.
En el año 2002 esta cifra bajo considerablemente, solamente 604.000 personas se declararon mapuche. Es decir una baja del 60%.
Para que hablar de nuestra juventud, muchos ya no se sienten mapuche, sus padres no les han inculcado que ser mapuche tiene un gran significado. Simplemente dejan que el tiempo lo decida. Ya se dará cuenta...dicen. Por ahora debe estudiar, ir al colegio, educarse, obtener una profesión, trabajar, etc.
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Deternerse, observar, pensar y elegir existir.
Ciertamente esta segunda opción nos dá un poco más de esperanza. Hoy debemos detenernos, observar lo que está pasando, pensar y elegir existir. Por lo tanto a partir de hoy me niego a desaparecer. A los que me intenten desaparecer les aseguro que les costará. No les será fácil.Cuáles son las herramientas o las armas que necesito para no desaparecer...?
A partir de hoy las enumero y comienzo a llenarme y equiparme con esas armas y me integro a mi colectivo (a mi grupo) para que juntos enfrentemos el peligro de la extinción. Enumeremos las herramientas (armas), que necesito para cumplir bien mi tarea:
Reconocer los elementos diferenciadores de mi cultura: la lengua o idioma, los rituales religiosos, los valores, las creencias, la organización social, el arte, la artesanía, los cantos, las danzas, las comidas, el vestuario, la medicina. La cosmovisión, las reglas de comportamiento, la ciencia, la tecnología, las costumbres, los juegos, la tierra y el territorio.
Participar permanentemente con estos elementos de nuestra cultura en todos los lugares posibles.
Sumarme a las acciones políticas que defiendan la permanencia de mi cultura en el país, del cual soy parte.
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No reconocer que está en peligro, olvidarse y dejar que pase el tiempo.
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El desarrollo y oficialización de nuestro idioma mapuche como parte de la protección y no asimilación de nuestra cultura en Chile.
En el pueblo mapuche perduran dos vigorosos elementos de unidad, como son la: Lengua y el subsistema de creencias, la religiosidad.
“Yo no sé hablar por mis parientes antiguos ahora; la vida no se podrá transmitir si no se escribe. Porque en el campo y la ciudad se fue perdiendo... por la escritura y por eso también se mandó a la escuela a los jóvenes.“ Dichos de don José Marifil, 75 años, de Pukuro, Coñaripe. Aquí nos remontamos a los antecedentes generales promovidos hace 14 años, 1993. Allí ya se hablaba y se decia lo siguiente:
Lo que intentan los pueblos indígenas a nivel mundial, y el pueblo mapuche en especial, es reducir los espacios y barreras de incomunicación con respecto a las sociedades nacionales o globales, como una base sobre la cual construir una relación de mayor equilibrio y respeto mutuo.
El saber tradicional, del que fueron depositarios nuestros antepasados, es un tesoro espitirual que ha permanecido inaccesible durante siglos a los no-mapuche, y que sólo recientemente ha comenzado a develarse.
La razón para tal ocultamiento obedece a la necesidad de mantener el resguardo de lo propio, de lo auténtico, como una manera de poseer un sustento cultural que posibilite la proyección del Pueblo mapuche a futuro.
De esa sabiduría tradicional es parte fundamental la lengua mapuche, su oralidad, que entre otros aspectos refleja y conserva la relación entre los planos terrenales y místico.
En el desarrollo de la asimétrica relación con la sociedad global expresada en una aculturación permanente por parte de la sociedad mayoritaria, la ciencia y la tecnología occidental han ido desplazando la oralidad propia de la lengua mapuche, ocasionando una disminución del uso cotidiano entre sus hablantes.
Por tal motivo, el rescate y preservación de los aspectos fundamentales de la oralidad de la lengua mapuche hace necesario considerar seriamente la posibilidad de poder expresar dicha oralidad en una forma escrita, o al menos lo esencial de la expresión tradicional, en una escritura que permita enseñarla y aprenderla en sus aspectos básicos, en el bien entendido que una mayor comprensión de la riqueza y sentido más profundo de la oralidad que sólo pueden proporcionarla los verdaderos conocedores de la cultura y la lengua, estos es, sus hablantes.
El enfrentamiento a la necesaria definición de un proceso de escritura que permita perpetuar y transmitir una riqueza oral tradicional, hace necesario considerar la situación educacional formal y el respectivo proceso de modernización de la enseñanza oficial en Chile.
En este sentido, disponer de un Grafemario Mapuche Unico en Chile, constituye un elemento facilitador importante en el establecimiento de las bases para una comunicación intercultural bilingue y un instrumento relacionador entre intersociedades que se proyecta al futuro y es a la vez una contribución a la riqueza cultural del País.
Desde fines del siglo pasado han existido diversas propuestas para la escritura de la lengua mapuche, las cuales han constituido un valioso aporte al proceso de estudio y análisis del tema por parte de investigadores, especialistas y en general de estudiosos mapuche y no-mapuche, hablantes, académicos, autoridades tradicionales y otros.
En ese entonces se analizaron las 6 propuestas existentes: El Unificado, El de Ragileo, de Paynikew, de Wilkaman, de Kañulef y de Antinaw. Antes que ellos, los misioneros religiosos que intentaban mejorar la comunicación con los mapuche, crearon el diccionario de la Lengua Mapuche, en el año 1906.
Ahora bien, no podemos negar que han habido intentos por alcanzar una escritura unificada del Idioma, tanto por parte de nuestros hermanos mapuche (más preparados), como también por parte de las autoridades de gobiernos, el ministerio de educación, la Conadi.
br> Sin embargo, antes de darse a la tarea de diseñar un grafemario unico de nuestra lengua en Chile, debe existir voluntad política nuestra para lograrlo. Luego de ello vendrá la discusión puramente técnico-lingüística y luego la promoción y validación sociopolítica por parte del Pueblo Mapuche. A partir de allí, podremos decirle a nuestros hijos y nuestros nietos.... no te preocupes porque ahora tendrás a tu alcance el aprender nuestro idioma y será tú misión continuar desarrollándola y cuidándola.El trabajo efectuado hace 14 años atrás, si bien fué un aporte, tuvo algunas limitaciones, por ejemplo:
- Sólo se definieron códigos linguisticos (grafemas) y elementos básicos de la gramática (reglas de ortografia literal y puntual).
- No se estableció la correcta pronunciación.
- No se definió una comisión permanente que regule las normas gramaticales y el desarrollo de esta.
- No hubo definición del significado de las palabras (diccionarios o enciclopedias).
- Sólo se recogió la expresión oral y no se dejó establecida la mantención de ésta.
“Es importante que el Pueblo Mapuche tenga una forma escrita como concepto de unidad, pero sin olvidar y desconocer las diferencias de las distintas zonas geográficas. Esto ayuda a que las personas puedan comunicarse entre sí y con los demás, sin sentir la distancia entre los códigos naturales del idioma, para poder vivir y relacionarse en una sociedad de diversidad cultural e idiomática.” Pensamientos de Heriberto Alvarez B., 35 años, Kallaki, Alto Bio-Bio.
“Hasta ahí no más el mapuche, nos tienen así en un margen y no más allá porque si nosotros nos atrevemos a hacer más cosas, para ellos es como un miedo porque puede llegar la autonomía completa.” Pensamientos de Hortensia Piniao, williche de Trosko, X Región.
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El reconocimiento constitucional en Chile, de nuestro Pueblo.
Es lograr que a través de un instrumento fundacional del Estado, se reconozca la pre-existencia de una cultura milenaria y con ello se respeten los derechos colectivos que la diferencian.El reconocimiento a nuestra cultura como Pueblo, en Chile, nos otorga simplemente la posibilidad de la no asimilación.
En ningún caso nos otorga la separación del Estado, la Indepencia, la autonomía territorial.
Sin embargo con el reconocimiento constitucional, podremos avanzar en el desarrollo de nuestra lengua, ampliación y control de nuestras tierras (declaradas a partir de ese momento propiedad colectiva de titularidad grupal y comunitaria), nos otorga el control de nuestras manifestaciones culturales y religiosas, la integridad de las mismas y la supervivencia económica, todo con fuerza de Ley. Es decir todo el aparato administrativo del Estado debe respetar y promover los derechos constitucionales del Pueblo Mapuche.
Para avanzar en esta materia debemos sacudirnos (tanto nuestra sociedad mapuche, como la sociedad no-mapuche) de los paradigmas establecidos hasta ahora, tales como:
- El territorio mapuche debe ser devuelto. ¿Cuál territorio?, alguna vez tuvimos demarcado, vigilado, custodiado el territorio. NO! Lo que hubo desde 1641, fue la fijación por parte de la colonia española de una frotera natural, para el resguardo de la posible intromisión de otros conquistadores al territorio del norte ya conquistado. Los Mapuche no fijamos esa frontera, ni la custodiamos con ejercitos, ni levantamos empalizadas, ni murallas. Es más, en nuestro lado tampoco construímos estado-nación, prácticamente seguimos viviendo con nuestra visión de mundo, observando cómo del otro lado, se organizaba una nueva sociedad. Y más aún, nuestra población se vinculó con la otra sociedad, estableció canales de comercio, de intercambio, etc. Esa población del norte se organizó para continuar recibiendo a los suyos y siempre protegió el territorio ganado, para eso armó un ejercito, preparaba todos los días a su gente y custodiaba el botín.
- Nosotros con nuestra visión de mundo permitimos que ellos usaran otra parte del territorio al sur para construir sus casas y sus fuertes.
- Ya en el Siglo XVIII ocurren innumerables hechos en Europa que cambian la fisonomía política y llega a nuestro lado norte la noticia de que el Rey, al cual nuestros vecinos debian todo respeto y trabajo, habia sido derrotado y tomado preso. Por lo tanto habia un nuevo emperador al cual debian someterse. Ya existia una sociedad mixta o mestiza, que decidió unilaterlamente no someterse al nuevo emperador y a partir de ahí asentarse definitivamente en estas tierras. Es decir crear su independencia de España y estructurarse como un País, un nuevo Estado.
- Ese País, fue concebido por los CRIOLLOS, (grupo de personas inmigrantes extranjeros, que venian huyendo de las revoluciones de Europa y preferían descolgarse el Imperialismo Español). Se toman el poder, combaten a los realistas, expulsan a sus autoridades y establecen relaciones de cooperación con Argentina para tomarse el territorio.
- Nosotros del lador sur (en la frontera), seguíamos siendo expectadores de los acontecimientos, hubo algunos mapuche que manteniendo la palabra empeñada con el Rey Felipe IV, cruzaron la frontera para combatir al enemigo de nuestro amigo. Sin embargo la lucha por el poder y el botín que quedaba a la deriva era tan codiciado por los mismos criollos que formaban verdaderos caudillos intentando apoderarse del botín y lograr el control total de su territorio. No cabe duda que estos caudillos solicitaron ayuda a los mapuche para lograr su cometido. Es por eso que O'higgins en sus cartas nos menciona como valientes guerreros que ayudamos a construir la Patria soñada por ellos. Es decir ayudamos a conquistar el botín que quedó de los españoles, para los chilenos. Pero, ¿qué pasó con O'higgins..? posteriormente fue derrotado, por otro caudillo, el famoso Risopatron. Aquí me pregunto, ¿quiénes acompañaron a este patrón de fundo que logró rodear la Moneda y expulsa a O'higgins?, ¿se nos menciona en algún acta? Porqué la patria vieja lleva cómo símbolo de estandarte la figura de nuestros antepasados? O sea, desde O'higgins a Risopatron (1819) ya habiamos sido reconocidos, pero el error de O'higgins fue reconocernos como CHILENOS.
- Y el error de Risopatron que derrotó a O'higgins y lo expulsó del territorio a morir a Perú, fue no reconocernos como Mapuche, si no que continuó con la idea de O'higgins.
- ¿Y hoy qué queremos lograr frente ha estos nuevos caudillos que luchan por el BOTÍN..? Queremos que antes de apoyarlos, nos reconozcan como MAPUCHE. Pero, ¿por qué no lo hacen? porque son egoistas, porque son individualistas, quieren el botin para ellos solos, y que nosotros recibamos lo que quede. Piensan que tener dentro de Chile a otros pueblos, les significa compartir. Y no reconocen que el botín desde el inicio de la Patria, siempre ha sido conseguido con nuestro aporte. Ellos, por un buen tiempo, dejaron de pagar tributos al Rey, eso los enriquecio en forma brutal. Pero luego se acabó la bonanza y era mejor cambiar las reglas y que todos los ciudadanos pagaran los impuestos al nuevo ESTADO. Quizas sea por eso que nos les conviene que dejemos de ser CHILENOS. Mal que mal 1.2 millones de mapuche paga impuestos chilenos y eso aumenta el erario nacional. Pero no los asustemos, el reconocimiento constitucional no quiere decir que dejemos de pagar impuestos en Chile. Vamos a continuar contribuyendo al erario nacional. Sólo que nos gustaría que ese botín fuera repartido equitativamente, ni más para los mapuche, ni menos para los chilenos. Todo en su justo equilibrio. Pero permitannos participar políticamente en las decisiones de distribución. Porque tenemos que luchar con ellos para ganar un espacio político, si son más, siempre serán mayoría. Nosotros somos minoría, siempre seremos minoría, pero no por eso, tontos que nos dejamos engañar por oportunistas que se aprovechan de nuestras desventajas y nos ilusionan con apoyarnos en nuestras justas demandas.
La invitación es entonces a reflexionar y sacudirnos de las utopías, de los paradigmas, de las historias cargadas de ideologías, etc., que conducen más a la confusión que a despejar el camino.
Estos planteamentos se insertan en una época de cambio de paradigmas, donde la visión de los Estados ha transitado desde el Estado-Nación, persé monocultural, a la de Estados democráticos, pluriétnicos y pluriculturales. Podemos ver que a partir de los 80, y con mayor fuerza en los 90, se han producido reformas relevantes en la mayoría de las constituciones latinoamericanas, que avalan el criterio del respeto a los pueblos indígenas, enfrentando el desafío de la construcción de un Estado pluricultural. Así, desde Bolivia a Guatemala, desde Brasil hasta Colombia, numerosos países, en la modificación de sus constituciones, han incorporado el reconocimiento a la diversidad étnica y cultural, en concordancia con el convenio 169 de la OIT. Este proceso ha impactado el diseño de los estatutos constitucionales, a la par del desarrollo de un nuevo campo en el Derecho Internacional, cuyo pilar es el reconocimiento de los pueblos indígenas y sus derechos colectivos.
La tendencia pluralista se enfrenta permanentemente contra sistemas jurídicos consolidados en un paradigma monista del derecho, por ello, una simple reforma constitucional es insuficiente para dar cuenta del inmenso desafío, pero constituye un avance lo suficientemente destacable en las estrategias que se diseñen para reafirmar la identidad de los Pueblos Indígenas.
Del mismo modo, es lamentable afirmar que mientras los demás Estados definen el mayor o menor alcance de la autonomía indígena y la discusión internacional se sitúa en el cumplimiento de los pactos en vigor y en la concreción de nuevos instrumentos que superen las limitaciones del Convenio 169 dela OIT, Chile se instala como el país americano más atrasado en materia de reconocimiento de los Pueblos Indígenas, porque pese a las diversas acciones emprendidas, el reconocimiento y la valoración de la diversidad de la nación chilena, hoy día se mantiene sólo en el discurso y el imaginario del Estado Nación monocultural sigue inamovible.
Opera una "Visión de la nación como nación-pueblo, como una comunidad natural", donde "el ejercicio de los derechos ciudadanos [se encuentra hoy limitado] por una configuración del Estado-Nación que no deja suficientes espacios a la diversidad étnica y social".
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Ratificación del Convenio 169 de la OIT.
Lograr que a través de un instrumento internacional, se respeten los derechos de los pueblos indígenas que viven dentro del Estado Chileno.Este convenio data desde 1957, denominado convenio 107, aprobado por la Conferencia Internacional del Trabajo por los estados miembros en ese entonces.
Sin embargo tuvo serios inconvenientes para su ejecución y puesta en marcha en los Estados. Por tal motivo se instó a su modificación en un prolongado proceso de consultas a los Estados e incluso a las organizaciones de los Pueblos Indígenas a partir del año 1987 y 1989. Fecha, esta úlima, donde se decide su aprobación en la 76º conferencia de la OIT, de esta forma el 27 de junio de 1989 se aprueba el texto completo del Convenio que a partir de ahí se denomina convenio 169 de la OIT, para pueblos indígenas y tribales en paises independientes.
En su preámbulo se recuerda toda la normativa adoptada por la comunidad internacional y la evolución del derecho internacional que hasta esa fecha venía prevaleciendo. También se destaca que su finalidad es salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas y tribales que, en muchas partes del mundo, no pueden gozar de los derechos humanos fundamentales en el mismo grado que el resto de la población de los Estados en que viven.
Es importante consignar que la 76ª Conferencia de la OIT aprueba el Convenio 169 “Considerando... los cambios sobrevenidos en la situación de los pueblos indígenas y tribales en todas las regiones del mundo”; “reconociendo las aspiraciones de esos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven”; y “recordando la particular contribución de los pueblos indígenas y tribales a la diversidad cultural, a la armonía social y ecológica de la humanidad y a la cooperación y comprensión internacionales”.
Estos conceptos introductorios demuestran la sensibilidad de la OIT a las críticas que se hacían al anterior del cuerpo legal sobre los pueblos indígenas.
En nuestro caso, Chile en el año 1989, no ratifcó el Convenio 107 y menos aún ha ratificado el actual convenio 169 (año 2007).
Sus argumentos para no hacerlo, han sido:
- Que el Estado Chileno no posee Pueblos Indígenas y que estos están integrados totalmente en la sociedad chilena y por tanto no es necesaria su separación del Estado.
- Que en Chile sólo existen poblaciones indígenas minoritarias y que estas ya poseen una legislación especial que se encarga de su protección y desarrollo.
En resumen así nos ven, así nos quieren ver y así nos quieren mantener.
Por lo tanto, nuevamente vuelve la tarea a nosotros mismos.... qué haremos para vislumbrar en Chile nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra religión, nuestra cosmovisión. Si queremos contar con el apoyo de los derechos internacionales para proteger nuestra cultura, debemos trabajar para lograrlo a través de la enseñanza continua de nuestra cultura en Chile.
En síntesis, lo que debemos hacer es: educar, capacitar, promover, desarrollar, adherir a más y más personas que se sientan identificadas con nuestro Pueblo Mapuche.
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Ampliación de las tierras como base de nuestra cultura.
Los mapuche, por el hecho de nuestra existencia tenemos derecho a vivir libremente en nuestros propios territorios. Porque así mantendremos la estrecha relación con la tierra que es la base fundamental de nuestra cultura.La idea del conflicto y la demanda de tierras tiende a oscurecerse frente a la opinión pública y a los otros actores, por diferentes razones. Algunos de esos factores, pueden constituir el tratarse de un proceso muy antiguo, también por existir un discurso equivoco de algunos de nuestros líderes que utilizan como fundamento de su demanda un ambiguo calificativo de "tierras ancestrales", sólo por ignorancia de los otros actores (funcionarios públicos, políticos, períodistas, investigadores, etc) y por intereses económicos presentes. Cuando se alude a esta idea se hace referencia a distintas cuestiones relacionadas con la tenencia de la tierra por los mapuche y su circulación en distintos períodos que tienen que ver con procesos históricos determinados. La distinción entre los distintos tipos de reinvindicaciones tiene importancia porque de esta forma es posible entender el discurso (o mejor dicho, los discursos) de nosotros los mapuche y ubicarnos así en distintos escenarios para cada caso.
La demanda generalizada debe ser la ampliación de nuestras tierras y la configuración de un territorio controlado por nosotros.
Hagamos la distinción:
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Demanda de tierras pérdidas durante el siglo XX, producto generalmente de la relación con latifundistas y colonos. El marco de referencia de esta demanda son las tierras entregadas por el estado en el proceso de radicación respaldadas con el Título de Merced respectivo.
Esta es la clásica demanda por tierras que se remonta a los orígenes del propio movimiento mapuche; una demanda de tipo campesinista contra la presión que debió sufrir la propiedad mapuche de los nuevos vecinos. Esta ha sido la principal demanda sobre todo durante la dictadura militar y hasta la primera etapa de la aplicación de la nueva legislación indigena (1993-1996).
- Predios que los mapuche ocuparon y/o poseyeron producto de la expropiación y asignación que efectuó el Estado a través de CORA durante el proceso de Reforma Agraria y que posteriormente perdimos en la contrarreforma agraria, en el regímen militar de Pinochet. Esta es la demanda más presente en nuestros dirigentes y líderes y que se vincula a una fuerte politización del movimiento mapuche durante la época en que se implementó la Reforma Agraria, de los cuales todavía existen resavios.
- Espacios que corresponden o correspondieron a "sitios sagrados", es decir lugares que son o han sido espacios de prácticas religiosas y hoy se encuentran en poder de particulares, sin que podamos hacer uso de ellos.
En el discurso actual se entrelazan distintas demandas ya descritas en el punto 1 y 2. Y sumado a ellas, una emergente, la demanda por territorio. Una demanda diferente que se encuadra en la evolución del movimiento indigena internacional y se entrelaza en el derecho internacional de los derechos humanos.
El territorio tiene que ver con una noción más amplia de la tierra, constituye un espacio determinado donde los mapuche, no sólo habitaban, si no en el que buscan ejercer su influencia. El territorio "no es la tierra –tomada únicamente como un factor de producción económica- sino que es un espacio político donde el grupo étnico ejerce un dominio que se esfuerza por mantener – y otras veces, recuperar- ante adversarios reales o potenciales“ (Mariman, 1997). El territorio incluye el espacio considerado en su conjunto, es decir, los recursos naturales que allí existen, la biodiversidad en general, y no sólo el suelo. Mapuche ñuke mapupikeymi, decimos madre tierra sin un sentido comercial (Manuel Paynikew, 1996).
Con el conocimiento de esta realidad política existente, proponemos avanzar poco a poco en la ampliación del territorio a través de distintas formas e instrumentos que hoy tenemos a nuestro alcance:
- Continuar con el fondo de tierras, que posibilita la compra extensiva de tierras que pasan a manos de comunidades mapuche, es decir, a una tituralidad colectiva.
- Solicitar comodatos especiales exigiendo el traspaso de tierras fiscales en manos de bienes nacionales, hoy en dia en Comodatos vencidos o por vencer que fueron entregados a instituciones públicas y/o instituciones privadas chilenas. Estos comodatos (Parques nacionales, Islas, etc.) ahora deben ser entregados a las comunidades mapuche para su administración por 99 años más, renovables.
- Solicitar la devolución de aquellas tierras que fueron entregadas como obsequio por parte del estado a sus funcionarios públicos y que se encuentren en alguna región donde existan hoy comunidades mapuche.
- Creación de un fondo especial para adquisición de tierras por parte de organizaciones politicas mapuche vinculadas internacionalmente.
Políticamente debemos avanzar en ponernos de acuerdo con el Ministerio de Planificación y Desarrollo (Mideplan) y con los gobiernos de turno, para mejorar la Ley de postulación y entrega de las tierras tanto actuales como las que serán adquiridas por el fondo de tierras (Conadi), como los comodatos y el fondo especial aportado por la institución mapuche-internacional.
Para el logro de este objetivo se requiere cuanto antes, la información existente sobre:
- Las tierras en manos de comunidades o personas mapuche.
- Las tierras en manos de Bienes Nacionales.
- Las tierras entregadas en obsequio a funcionarios públicos chilenos.
- La consolidación política y administrativa del Parlamento Mapuche, como instancia válida para crear el fondo internacional especial.
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Demanda de tierras pérdidas durante el siglo XX, producto generalmente de la relación con latifundistas y colonos. El marco de referencia de esta demanda son las tierras entregadas por el estado en el proceso de radicación respaldadas con el Título de Merced respectivo.
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La oficialización de nuestra religión mapuche.
El mundo cristiano occidental imagina un dios fuera del contexto material universal, fuera de lo que nosotros podemos palpar, mientras que el mundo mapuche no es politeísta, no es monoteísta, no es panteísta.La materia está en permanente transformación y en esa permanente transformación existe una bio-diversidad y no habría una separación entre el hombre, la tierra y los demás seres vivos, sino que todo esto responde a una cadena universal de la vida. Es precisamente el respeto por la vida, por mi hermano, por el prójimo y por todos los seres vivos que habitamos en el Wall mapu, en todo el entorno. (M. Paynikew,1997).
Nuestro Pueblo Mapuche tiene una religión. Esta religión no necesita de templos, ni eregir a un solo díos, ni santos, ni vírgenes, ni profetas. Es una espiritualidad respetuosa de la naturaleza y consagrada ciento por ciento a ella. Donde el ser humano es parte del universo y el universo es parte de él. Por tanto la expresión máxima de comunicación religiosa es la reciprocidad. La naturaleza nos entrega el universo para su cuidado y yo le debo respeto. La reciprocidad se expresa aquí en la tierra, a través de la devolución de los bienes tomados para mi sustento. Por lo tanto yo convivo con diferentes seres del universo, incluídos mis antepasados a quienes puedo recurrir para solicitar apoyo en mi sobrevivencia, y a quienes retribuyo también solicitando el buen pasar de ese espiritu.
Organización Religiosa
Rewe: Es una de las organizaciones tradicionales a través del cual se reune un determinado grupo de personas o Lof. Este concepto representa un aspecto profundamente religioso ya que significa: punto de encuentro y conexión con las fuerzas del bien o espiritus del bien.
Ngillatuwe: Es el espacio físico donde se desarrolla la ceremonia más importante del pueblo mapuche el Ngillatun. Este en su sentido más general representa la síntesis del mundo mapuche. En el centro de este espacio físico, el cual también está representado en el Kultrun, esta el Rewe, a través del cual el mapuche, las comunidades, se comunican con la divinidad.Autoridades Religiosas Tradicionales
Ngenpin: Dueño de la palabra, es la autoridad máxima del Ngillatun; además es el que conoce cada aspecto a través del cual está conformado nuestro mundo.
Ñidol: Es la autoridad de apoyo al Ngenpin.
Lonko: Jefe tradicional de la comunidad, tiene un papel importante en el ngillatun, está a cargo de su lof.
Machi: Autoridad de la medicina tradicional y conocedora de los secretos del mundo mapuche.
Dugunmachife: Intermediario estre la machi y el pueblo, ya sea en el Machitun y/o Ngillatun. Pelom: Personas con características especiales que pueden predecir el futuro (bueno y malo)Actividades religiosas
Ngillatun y tipos de Ngillatun
Llellipun. Ngillañmawün. Kamarikun. Ngillatun, propiamente tal.Machitun y tipos de machitun:
Mütrümadtun. Datun. Ülutun. Ngillatuñma. Ngeykurewen (renovación de los elementos que conforman el rewe). Elüwün (entierro mapuche).Organización Social, Política y Cultural Tradicional
Lof: Una organización familiar con una persona mayor a la cabeza llamada Longko.Ayllarewe: Siendo el rewe un espacio sagrado y de encuentro con los espíritus y fuerzas del bien, en tiempos de guerra permitió al pueblo mapuche estructurar en torno a él una organización sociopolítica para los efectos de la defensa del territorio y la cultura. Dicha organización se llamó ayllarewe.
Autoridades Socio-Culturales y Políticas:
Longko. Inan Longko. Ñidol. Toki. Werken. Toki. Kona.Por todo esto que ya tenemos, que siempre hemos tenido, es que debemos hacer valer hoy nuestra religión, para que no desaparezca.
Esto significa re-educar a los nuestros en nuestra religión y prácticarla en todos los sitios y lugares que deben disponerse para ello. Al mismo tiempo debemos invitar a los no-mapuche a ser parte de nuestra religión, practicarla, protegerla y difundirla. Sólo así permanecera para siempre.

